Colchón anti escaras

Colchón de látex para descansar mejor

Un colchón ortopédico está diseñado para ofrecer una superficie más correcta y firme para el descanso. Brinda un soporte específico para la espalda y todas las articulaciones. Los primeros colchones ortopédicos que se conocen datan de la década de 1950, cuando se descubrieron los beneficios que proporcionaba este tipo de soporte. Antes se utilizaban para personas con afecciones en huesos o músculos, pero hoy en día lo usan todas las personas, tengan o no algún problema, ya que está probado que mejora la posición para dormir.

Ventajas del colchón ortopédico

  • Otorga máximo soporte. La superficie firme de un colchón ortopédico nos ofrece, ante todo, un descanso óptimo, imprescindible para una buena salud. Lo que nos ayuda a despertarnos renovados y con las energías suficientes.
  • Distribución uniforme del peso. Un colchón ortopédico distribuye uniformemente el peso de su cuerpo para evitar la acumulación de puntos de presión, especialmente en el cuello, la espalda y las caderas.
  • Alineación correcta de la columna. Los colchones ortopédicos aseguran la posición y alineación correcta de la columna vertebral. Para ayudar a aliviar la tensión y reducir así, el dolor de espalda.
  • Postura correcta y saludable. Un colchón ortopédico nos ayuda a adoptar la postura adecuada mientras dormimos. Promoviendo una circulación sanguínea más saludable durante toda la noche.

Partes de un colchón ortopédico

Estos colchones están disponibles con diferentes capas que proporcionan una comodidad y un soporte específico para cada persona. Los tipos de relleno son:

  • Muelles estándar (bobina abierta)
  • Resortes
  • Espuma de memoria
  • Espuma de gel
  • Látex
  • Rellenos naturales (soja)

Comprar colchones online

Hoy en día suelen venderse enrollados para facilitar su transporte. En estos casos hay que tener en cuenta que se recomienda dejar el colchón estirado durante 24 horas antes de ser utilizado.

Estos colchones son muy resistentes y poseen una alta durabilidad. Aunque, igual que los normales, se recomienda cambiarlos cada 7/8 años, a causa de su desgaste natural.