Fajas y cinturones correctores

Cuidados de la columna vertebral

Hay muchos tipos de ayuda para la columna vertebral, también se las conoce como corsés u ortesis. Normalmente son utilizadas para tratar el dolor lumbar. Que puede ser causado por varias razones como una enfermedad degenerativa, algún traumatismo, fractura o lesión, una malformación espinal (como la escoliosis o la lordosis), o simplemente para proteger la espalda cuando cargamos peso. El corsét también puede usarse para inmovilizar la columna vertebral después de una cirugía o en los periodos de rehabilitación.

Material del corsét

Existen corsés rígidos fabricados en termoplástico, pero éstos se hacen a medida. En cambio los normales, pueden ajustarse a cualquier persona, ya que son regulables. Se ajustan con cordones que se pueden atar en la parte posterior, frontal o lateral. En la mayoría de los casos, estos tirantes son muy resistentes y están hechos de algodón o nylon. A pesar de lo que se piensa, suelen ser bastante cómodos.

Funcionalidad del corsét

Los corsés aumentan la presión en el abdomen, lo cual reduce la cantidad de peso en la estructura espinal de la zona afectada. Al reducir la presión sobre las vértebras y las articulaciones, crea un sostén que protege su columna vertebral y le ayuda a recuperarse más rápido.

El corsét suele ser de tela liviana, pero puede contener barras de metal que refuerzan la inmovilización y ayuda a mejorar la postura. Estas barras rígidas se pueden agregar o quitar según las necesidades de cada tratamiento. Hay que tener en cuenta que es muy importante que el corsét se adapte a su cuerpo. Por eso hay que tomar bien las medidas antes de comprarlo y si hace falta, que un ortopedista se asegure de que está siendo usado correctamente. La duración del uso del corsét puede variar según el paciente, y para ello siempre conviene seguir las indicaciones de su médico.

Faja para trabajar

El dolor lumbar es el segundo síntoma más común por el que visitamos a nuestro médico. Suele afectar a hombres y mujeres de 25 a 45 años. Esto provoca muchas bajas y su consecuente disminución de la productividad a nivel laboral. Por ello, lo mejor es prevenir este dolor, y una forma muy eficiente es utilizando una faja protectora de la zona lumbosacra. Que resulta ser siempre la más afectada. No solo si cargamos peso en nuestra actividad diaria, sino también para los puestos de oficina en que la persona permanece mucho tiempo sentada, y generalmente en una mala posición. En un principio puede parecer que estamos cómodos, pero la mala postura trae futuros problemas de espalda que conviene prevenir, ya que luego son difíciles de tratar. Esta faja mantiene la zona recta en la posición adecuada y nos hace de soporte en cualquier movimiento que hagamos.

Modelos de fajas

Hoy en día existen miles de modelos y materiales, por lo que es muy fácil hallar una personalizada para cada paciente. Aunque el material más conocido es el neopreno, que podemos encontrar en farmacias, tiendas de artículos deportivos, ortopedias y también online. Hay que tener en cuenta que si bien pueden ayudar a prevenir el dolor de espalda, no ayudarán a curarse, pero sí ayudan a que la recuperación sea más rápida en caso de alguna cirugía. Un fisioterapeuta puede indicarte el mejor modelo según tus necesidades. Algunas fajas contienen elementos de masaje y calentamiento que alivian aún más la tensión en la espalda.

Beneficios de usar una faja

  • Puede corregir una malformación, debido a problemas congénitos o adquiridos (escoliosis, lordosis, etc.).
  • Facilita la recuperación en el proceso de rehabilitación después de una cirugía de espalda.
  • Limita el movimiento. Permite que la lesión se cure por sí sola aliviando la excesiva demanda de los músculos.
  • Estabiliza la espalda. Proporciona un apoyo a la columna vertebral y el abdomen, aliviando el dolor y mejorando la postura.
  • Proporciona ayuda para aliviar el dolor causado por la lesión o movimientos determinados.
Problemas de columna